AIM Digital
viernes, 18 de junio de 2010
A pesar que todavía prevalece la mortalidad fetal y neonatal, calificadas como “mortalidad dura”, el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, aseguró a AIM que uno de los objetivos de su cartera es reducir “al máximo” este flagelo en la Argentina y valoró “la decisión política del gobierno entrerriano de trabajar en este sentido. Esperamos que en 2010, Entre Ríos tenga la tasa de mortalidad infantil más baja de todo el país”.
En diálogo con esta Agencia, antes de cerrar el taller sobre mortalidad infantil que se realizó en Paraná, Manzur valoró que el gobierno de Entre Ríos se haya puesto al frente del cuidado de la salud de los entrerrianos. “La empresa más difícil es nada más y nada menos que la disminución de la mortalidad infantil en una provincia, y el gobernador, Sergio Urribarri, ha dado muestras de ello”.
El funcionario explicó que recorrieron dos hospitales en Entre Ríos (el Fidanza, en Colonia Ensayo, departamento Diamante, y el San Roque de Paraná, donde visitaron el servicio de Maternidad, Neonatología y Vacunación), y señaló que tuvieron la oportunidad de dialogar con algunas mamás que estaban en trabajo de parto.
Manzur valoró la decisión política del gobernador de asumir el compromiso de reducir la mortalidad infantil en la provincia e indicó que “los indicadores que hemos visto marcan el avance que registra Entre Ríos en materia de salud y, lo que es más importante, es que exista la firme decisión de ir por más”.
La realidad
Consultado sobre cuál sería el objetivo de máxima en la reducción de maternidad infantil, Manzur admitió que “estamos en lo que se denomina tasa de mortalidad dura, por lo cual hay que poner mayor énfasis ya que hay todavía mucho que trabajar para salvar los niños que tienen problemas”.
La mortalidad neonatal forma parte de la infantil, y es proporcionalmente mayor (mortalidad dura) cuanto más baja sea la tasa de esta última, como se ve en países desarrollados o en poblaciones con buenas condiciones socioeconómicas y culturales.
La mortalidad dura tiene dos componentes difíciles de atacar: la mortalidad fetal y neonatal. Muchas mujeres que reciben una asistencia inadecuada corren el riesgo de sufrir complicaciones perinatales y para conseguir una atención de calidad se necesitan profesionales competentes y una coordinación y cobertura de servicios entre los diferentes niveles de atención.
El gobierno quiere que sea de un dígito
El gobernador Sergio Urribarri indicó a AIM que el gobierno aspira que la mortalidad infantil sea en el término de dos o tres años “de un solo dígito”. El mandatario recordó a esta Agencia que el registro más bajo que existía en la provincia fue del 11,2. “El último registro provincial nos indica que estamos en el 10, 8 por ciento. Este es el presente, de mucho trabajo y colaboración de la nación con las provincias”, aseguró.
Más información
Sin embargo, aún hay mucho trabajo por delante. La mayoría de las muertes de niños menores de un año sigue siendo prevenible si se combaten sus principales causas -enfermedades respiratorias y el bajo peso-, que están íntimamente vinculadas con factores sociales y con la salud de la madre.
El índice de mortalidad infantil señala la cantidad de niños que mueren antes de cumplir un año por cada mil que nacen vivos, constituye uno de los indicadores más sensibles para medir el desarrollo social de un país, por lo que las naciones -incluida la Argentina- se comprometieron a reducir considerablemente la mortalidad infantil para el 2015, en los "Objetivos de Desarrollo del Milenio".
Los controles durante el embarazo, la atención adecuada del parto, la lactancia materna, el acceso a educación sobre salud reproductiva y el espaciamiento de los embarazos (por al menos tres años) son otras de las intervenciones de prevención que ya podrían estar en marcha en todas las provincias (en algunas sí lo están) sin demandar inversiones extraordinarias.
Sin embargo, el aumento de la inversión en salud debe ir acompañado necesariamente por una mejora en la calidad de atención y un cambio cultural, que promueva un proyecto de comunidad donde se destaque el valor de los niños como sujetos de derecho.
Por eso, es imprescindible que los servicios de salud lleguen a las familias en riesgo y requiere de redes humanas locales que identifiquen a estas familias y establezcan los lugares en los que puedan resolver los problemas en forma oportuna.